miércoles, julio 13, 2005

Montamos en el autocar esta vez sí, con dirección a Cabo Norte. El paisaje de la región de Finnmark estaba rodeado de abedules enanos. Estos árboles son muy resistentes al frío y no pueden crecer altos debido a que el subsuelo está congelado.

Primeramente, fuimos a conocer el bar de hielo. El Artic Bar está regentado por una zaragozana y un valenciano muy simpáticos, que se han montado un curioso bar helado con un bonito igloo. Nos dieron unos monos térmicos y nos invitaron a una infusión que no podíamos apoyar en ningún lado para no derretirles el hielo, claro.

Después fuimos a la isla de los pájaros en un barco, muy cerca ya de Cabo Norte. Vimos cientos de cormoranes, focas, águilas y gaviotas. Lástima que nos llovió a mares y ni con el mono térmico nos libramos de pasar frio. Algunos compañeros de viaje se marearon...


Gaviota tridatti


En fin, que regresamos al hotel calados hasta los huesos para darnos una duchita caliente y poner a secar las ropas antes de partir hacia Cabo Norte.


Con los Sapmis.