Montamos en el autocar esta vez sí, con dirección a Cabo Norte. El paisaje de la región de Finnmark estaba rodeado de abedules enanos. Estos árboles son muy resistentes al frío y no pueden crecer altos debido a que el subsuelo está congelado.
Primeramente, fuimos a conocer el bar de hielo. El Artic Bar está regentado por una zaragozana y un valenciano muy simpáticos, que se han montado un curioso bar helado con un bonito igloo. Nos dieron unos monos térmicos y nos invitaron a una infusión que no podíamos apoyar en ningún lado para no derretirles el hielo, claro.
Después fuimos a la isla de los pájaros en un barco, muy cerca ya de Cabo Norte. Vimos cientos de cormoranes, focas, águilas y gaviotas. Lástima que nos llovió a mares y ni con el mono térmico nos libramos de pasar frio. Algunos compañeros de viaje se marearon...
En fin, que regresamos al hotel calados hasta los huesos para darnos una duchita caliente y poner a secar las ropas antes de partir hacia Cabo Norte.
Primeramente, fuimos a conocer el bar de hielo. El Artic Bar está regentado por una zaragozana y un valenciano muy simpáticos, que se han montado un curioso bar helado con un bonito igloo. Nos dieron unos monos térmicos y nos invitaron a una infusión que no podíamos apoyar en ningún lado para no derretirles el hielo, claro.
Después fuimos a la isla de los pájaros en un barco, muy cerca ya de Cabo Norte. Vimos cientos de cormoranes, focas, águilas y gaviotas. Lástima que nos llovió a mares y ni con el mono térmico nos libramos de pasar frio. Algunos compañeros de viaje se marearon...
En fin, que regresamos al hotel calados hasta los huesos para darnos una duchita caliente y poner a secar las ropas antes de partir hacia Cabo Norte.



0 Comments:
Publicar un comentario en la entrada
<< Home