miércoles, julio 13, 2005

Miro llover y observo a un tranquilo paisano limpiar los cristales mientras llueve.

Ahora escribo desde el salón-cafetería de uno de los mejores hoteles que hemos visitado, el Radisson SAS de Tromso.

Hoy ha sido un día de autobús puro y duro. Duro, sí, pero con unos paisajes tan maravillosos que al final ha compensado.

Estamos en Tromso y hemos visto la moderna iglesia Ártica por fuera. Subimos al Teleférico de la Colina Floya y pude contemplar una vista panorámica de la ciudad y de su fantástico puente.

Se busca a dos osos polares escapados en Tromso.