Hoy será un gran día. Partimos hacia las islas que han sido el destino de muchas personas que aman la belleza en cualquiera de sus formas, las islas Lofoten.
Desde Andenes, tomamos biodraminas varias y un ferry para las Islas Vesteralen, para un vez allí tomar un barco construido a mediados del siglo XX y diseñado para la caza de focas.
A nosotros nos ha de servir para llevar una de las experienciás vitales más hermosas que se pueden tener.
Ver Ballenas en su estado natural.

Iñaki nos dío una explicación de lo que ibamos a tratar ver tras 1 hora de navegación mar adentro y situarnos al límite de la plataforma continental, 800 metros de profundidad.
Los cachalotes que habrían de apararecer serían de aproximadamente 21 metros.
A la hora de viaje, el capitan nos avisó al grito de Dyving! que estábamos cerca de contemplar la primera de las 6 ballenas que tendríamos la suerte de ver.

Paró motores, y de pronto sucedió que nuestro ruidoso grupo de españoles y alemanes enmudecimos de golpe ante la presencia majestuosa del animal más grande que ha existido sobre la tierra. El cachalote.
Respiraba lentamente y de vez en cuando expulsaba su peculiar chorrito. Sin duda el momento que todos esperabamos era el de la inmersión que nos permitió ver su cola.

Una de las ballenas tenía el lomo blanco. He gastado 2 carretes... hummm.

La cola de la ballena despidiendose.
¡Ha estado genial!
Desde Andenes, tomamos biodraminas varias y un ferry para las Islas Vesteralen, para un vez allí tomar un barco construido a mediados del siglo XX y diseñado para la caza de focas.
A nosotros nos ha de servir para llevar una de las experienciás vitales más hermosas que se pueden tener.
Ver Ballenas en su estado natural.

Iñaki nos dío una explicación de lo que ibamos a tratar ver tras 1 hora de navegación mar adentro y situarnos al límite de la plataforma continental, 800 metros de profundidad.
Los cachalotes que habrían de apararecer serían de aproximadamente 21 metros.
A la hora de viaje, el capitan nos avisó al grito de Dyving! que estábamos cerca de contemplar la primera de las 6 ballenas que tendríamos la suerte de ver.

Paró motores, y de pronto sucedió que nuestro ruidoso grupo de españoles y alemanes enmudecimos de golpe ante la presencia majestuosa del animal más grande que ha existido sobre la tierra. El cachalote.
Respiraba lentamente y de vez en cuando expulsaba su peculiar chorrito. Sin duda el momento que todos esperabamos era el de la inmersión que nos permitió ver su cola.

Una de las ballenas tenía el lomo blanco. He gastado 2 carretes... hummm.

La cola de la ballena despidiendose.
¡Ha estado genial!

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