jueves, julio 14, 2005

Haciendo amigos en el ferry.


Los noruegos son tranquilos, agradables y tolerantes. Las noruegas... bueno, en algún lado leí que estaban muy buenas pero yo no opino lo mismo.

Lo que si me sorprende es su personalidad y su forma de vida. Son capaces de olvidar todas sus comodidades para vivir en un contacto puro con la Naturaleza.

Viven sin agua corriente pero con la conciencia limpia como el agua que aquí se convierte en la Diosa creadora de la vida.

Viven sumamente tranquilos y choca ver madres jóvenes con niños de 3 en 3.


Norueguito.


Por supuesto, dominan el inglés como segunda lengua y alguno habla español.

Son muy lentos en la carretera, como se nota que no tienen stress y que van disfrutando del paisaje. Roberto, nuestro simpático conductor no hace más que adelantarlos en la carretera y derrapar en las curvas. Ellos siguen las normas a raja tabla y algo más que eso. Es digno de admirar.

Por supuesto, tuvimos la excepción salvo en la carretera que nos topamos con un loco que iba con la marcha atrás a toda velocidad.


Recuerdos de Lisita para su prima del kiki rojo.
Si no fuera porque tienen 2 meses de eterna noche, Noruega sería una candidata para mi jubilación, pero no hay nada perfecto.


No descansamos mucho pero ver tanta belleza relaja.